Al principio, se hacen publicaciones ocasionales de cuatro a ocho páginas plegadas, sin cabecera ni anuncios, que se ocupaban cada vez de un único tema (guerras contra turcos, viajes, descubrimientos la rebelión de Lutero, la división en Europa, etc.). Se vendían en las imprentas, en las librerías o en puestos ambulantes. A lo largo de todo el S. XVI los “ocasionales” van dando lugar a impresos periódicos que comienzan a ser regulares en el S. XVII que es cuando se considera el comienzo de la historia del periodismo en su sentido estricto.
Las hojas informativas tenían gran aceptación por parte del público, lo que las convertía en un medio influyente y los gobernantes comenzaron a prohibir su distribución y a crear publicaciones oficiales para evitar críticas a sus gobiernos. Así, llegó el nacimiento y la estabilización de las primeras gacetas semanales en el S. XVII. Las pioneras se encuentran en Alemania y los Países Bajos. Pero la más importante fue la Gazette, fundada en París en 1631. La Gazette era un semanal, de pequeño formato y con cuatro páginas de noticias breves y sin opinión, próxima al poder y que se vendía principalmente mediante suscripción.