Los inicios de la prensa en España están en el noticierismo manuscrito y relaciones que aparecen en distintas ciudades con la imprenta y que hablaban sobre la Reconquista, el descubrimiento de América, actos religiosos, profanos, etc.
En 1697, la Gazeta de Madrid se convierte en el primer periódico semanal español. A lo largo del S. XVIII aparecen destintas publicaciones periódicas de carácter cultural y satírico. El 1 de febrero de 1758 apareció el primer periódico diario de nuestra historia, el Diario de Madrid, gracias al primer periodista profesional español: Mariano Nipho.
A finales del S. XVIII se editan periódicos en los que comienzan a introducirse las ideas ilustradas que habían aparecido en Francia (El Pensador y El Censor). Muchos de ellos sufrirían la represión de los tribunales de la Inquisición a causa de sus críticas a la Iglesia o la Corona, y se llegarán a prohibir todas las publicaciones periódicas con excepción de la Gaceta de Madrid y el Diario de Madrid.
Con la invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia, la prensa española vivirá uno de sus periodos de mayor esplendor. Las Cortes de Cádiz establecen la libertad de imprenta, algo que confirmaría la Constitución de Cádiz de 1812. Con el regreso de Fernando VII se perseguirá todo lo relacionado con el liberalismo y estos periódicos serán prohibidos. Al final del reinado la censura se va suavizando, es entonces cuando aparece Mariano José de Larra. Su actividad periodística se desarrolla entre 1828 y 1837. Escribe en distintos periódicos sus artículos, generalmente críticos, acerca de la sociedad y las costumbres españolas.
Durante el sexenio revolucionario y la I República se recupera la libertad de prensa. Se produce una auténtica explosión de periódicos de todas las tendencias políticas.